La palabra Biblia proviene de la palabra griega biblía cuyo significado literal es "conjunto de libros pequeños". Sí, la Biblia no es un libro sino una compilación de libros: ¡Es en realidad una pequeña biblioteca! Los libros que la componen se clasifican en dos grandes grupos: Los que fueron escritos antes de Cristo (Antiguo Testamento) y los que fueron escritos después de Cristo (Nuevo Testamento). Cada libro a su vez está dividido en capítulos y cada capítulo en versículos, esto con el fin de poder citar un pasaje bíblico fácilmente. En esta serie de estudios usted encontrará muchas citas y para hallarlas en su Biblia deberá seguir el siguiente formato: Por ejemplo, si la referencia es Juan 3.16, usted deberá buscar el libro de Juan, el capítulo 3 y el versículo 16. La Biblia contiene 66 libros, por lo cual, para encontrar rápidamente la página exacta donde se encuentra, puede ser necesario consultar el índice alfabético que encontrará en sus primeras páginas.
¿Por qué razón existen tantas versiones de la Biblia? Esto se debe a que la Biblia no fue escrita originalmente en español, sino en hebreo, arameo y griego. Cada versión es considerada "versión judía", “versión católica” o “versión protestante” de acuerdo a la religión a la que pertenecen sus traductores. Por lo general todas son buenas traducciones pues están basadas en de los mismos originales. Sólo cambian las palabras utilizadas pero el sentido es el mismo. La Biblia ha sido traducida a más de 1550 idiomas y dialectos. Es el libro más leído y conocido en el mundo entero.
Las versiones de la Biblia llevan por lo general los nombres de sus traductores o editores. En estos estudios, a menos que se indique lo contrario, utilizaremos la versión "Reina Valera 1995", que recibe este nombre por haber sido traducida por Casiodoro de Reina en 1569, revisada por Cipriano de Valera en 1602 y revisada de nuevo en 1995 por las Sociedades Bíblicas Unidas. Existen otras buenas revisiones precedentes editadas en 1909 y 1960 pero debido a que muchas de las palabras que se usaron entonces han caído en desuso, he preferido utilizar ésta ya que da una mejor idea del pensamiento bíblico en el español de nuestros días. Un ejemplo de ello es la palabra "Concupiscencia" que se encuentra en Santiago 1.15 en la traducción Reina Valera de 1960. ¿Sabe usted qué es concupiscencia? Muy probablemente no. Si usted lee la versión de 1995 encontrará que en lugar de esta palabra, los traductores usan directamente la palabra "pasiones" lo cual permite una comprensión clara e inmediata del texto original sin consultar el diccionario.
La Biblia fue redactada originalmente por unos 40 autores (llamados también "profetas") en un tiempo que abarcó unos 1600 años. El primer libro fue escrito por Moisés unos 1500 años antes de Cristo, y el último por el apóstol Juan alrededor del año 96 después de Cristo. Y aunque fue escrita por hombres, no por ello deja de ser confiable, pues a semejanza de secretarios que escriben lo que su jefe dicta, ellos plasmaron en sus escritos la voluntad revelada de Dios:
"Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo." (2 Pedro 1.21).
La forma exacta usada por el Espíritu Santo para inspirar a estos hombres escogidos es explicada en otro pasaje:
“Y Jehová les dijo: ‘Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros un profeta de Jehová, me apareceré a él en visión, en sueños le hablaré'."(Números 12.6).
A continuación, dos ejemplos de cómo esto sucedía:
"Al alzar sus ojos, vio a Israel acampado por tribus, y el Espíritu de Dios vino sobre él. Entonces pronunció esta profecía: 'Dice Balaam hijo de Beor, dice el varón de ojos abiertos, dice el que oyó los dichos de Dios, el que vio la visión del Omnipotente.'" (Números 24.2-4).
"Estando yo en el Espíritu en el día del Señor oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta, que decía: ‘Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias." (Apocalipsis 1.10,11).
Los profetas oían y veían de manera sobrenatural las revelaciones de Dios, luego las escribían en libros usando sus propias palabras y finalmente las enviaban al pueblo de Dios para su enseñanza. Estos escritos fueron coleccionados a través de los años y finalmente encuadernados en un sólo tomo conformando así la Biblia actual. Este no es, entonces, un libro como cualquier otro. Es en realidad, Palabra de Dios.
Pruebas de su inspiración divina
La Biblia contiene en sí misma pruebas de su inspiración divina. Veamos primeramente lo que dice acerca de la forma del planeta Tierra:
"Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas.” (Isaías 40.22).
Esta declaración fue hecha por el profeta Isaías unos 700 años antes de Cristo. Adelantándose incluso a los filósofos más notables de la antiguedad, tales como Tales de Mileto (625 - 546 a.C) y Pitágoras (582 - 500 a.C) quienes fueron los "primeros" en darse cuenta de que la Tierra era una esfera. ("Astronáutica". Enciclopedia Microsoft Encarta).
No obstante la aceptación de la forma esférica de la tierra por parte de algunos filósofos, existió siempre la tendencia a no creer en que ella pudiera estar habitada al otro lado. Note por ejemplo la siguiente declaración de San Agustín de Hipona (354 - 430), uno de los padres de la iglesia latina:
"Pero sobre la fábula de que existen los Antípodas, es decir, hombres que viven en el lado opuesto de la tierra, donde el sol se levanta cuando para nosotros se pone, hombres que caminan con sus pies opuestos a los nuestros, eso no es creible en modo alguno." (De Civitate Dei, Libro XVI, Capítulo 9, citado en Wikipedia, art. "Tierra plana").
Sin embargo, la Biblia unos 350 años antes ya revelaba que era posible que en un mismo instante hubiera gente trabajando a la luz del sol y otros descansando a la sombra de la noche:
"En aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que esté en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. »Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama: el uno será tomado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas: la una será tomada y la otra dejada. Dos estarán en el campo: el uno será tomado y el otro dejado." (Lucas 17.31-36).
Pero lo anterior es sólo el principio, pues la Biblia afirma además:
"Él extiende el Norte sobre el vacío, cuelga la tierra sobre la nada." (Job 26.7).
Esta sorprendente revelación científica fue escrita unos 1450 años antes de Cristo, en un tiempo cuando la gente aún pensaba que la Tierra era plana y que debía estar asentada sobre algo firme. ¡Tuvieron que pasar más de 3400 años hasta que el hombre estuvo en capacidad de volar al espacio exterior para comprobar con sus propios ojos esta maravillosa realidad!
Lo anterior demuestra que la Biblia es un libro especial que presenta la verdad. Durante siglos, cientos de sabios y grandes pensadores contrariaron estas realidades, y millones de personas les siguieron en sus ideas. Pero el tiempo demostró quien tenía la razón. Todos ellos murieron en su ignorancia, pero Dios siguió viviendo y dando nuevas revelaciones a través de sus profetas. Usted puede confiar más en este libro sagrado que en las conjeturas de los sabios del mundo. Dijo el profeta Isaías:
"Voz que decía: '¡Da voces!'. Y yo respondí: '¿Qué tengo que decir a voces?'. 'Que toda carne es hierba y toda su gloria como la flor del campo. La hierba se seca y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopla en ella. ¡Ciertamente como hierba es el pueblo! La hierba se seca y se marchita la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre'." (Isaías 40.6-8).
Pero la Biblia no sólo presenta genuina información científica, contiene además revelaciones de lo que acontecerá en el futuro:
"Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos, porque yo soy Dios; y no hay otro Dios, ni nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio." (Isaías 46.9,10).
De acuerdo a esta solemne declaración, la Biblia es el medio principal por el cual Dios demuestra su existencia al mundo. "No hay otros Dios", dice él, y para que no quede duda alguna, revela por su intermedio lo que acontecerá en el futuro para que cuando lo dicho por él suceda, los hombres crean en él y en su Palabra. ¿Qué pensaría usted si alguien le mencionara, en su debido orden, los nombres de las naciones que gobernarán sobre cierto país durante los próximos 20 siglos? ¡Pues Dios ya lo hizo! Hace más de 2000 años, por medio de sus profetas, predijo el surgimiento y caída de los imperios de Babilonia (605 a.C), Medopersia (539 a.C), Grecia (331 a.C), Roma (168 a.C), la formación de Europa (476 d.C) y el poder del Papado en la Edad Media (538 - 1798 d.C). Predijo incluso el surgimiento de los Estados Unidos como potencia mundial (1789 d.C.). ¡Esto es realmente impresionante! (En nuestro próximo estudio consideraremos una de estas profecías a la luz de la historia).
La exactitud de estas predicciones fue tan evidente que muchos excépticos de fines del siglo diecinueve se atrevieron a afirmar que la Biblia era un engaño y que no había sido escrita en la época que ella decía haber sido escrita. Concluyeron que había sido redactada después de ocurridos los acontecimientos y de allí su exactitud. Pero Dios se encargó de desvirtuar sus afirmaciones permitiendo que en 1947 fueran hallados varios pergaminos de la Biblia en una serie de cuevas en Qumrán, en el extremo noroccidental del Mar Muerto ("Manuscritos del Mar Muerto". Enciclopedia Microsoft Encarta). Los arqueólogos finalmente comprobaron que estas copias de los originales databan por lo menos del año 200 a.C. ¡Y lo que estaba allí escrito se ha cumplido a través de todos estos años! ¿No es esta una prueba irrefutable de la existencia de Dios y de la confiabilidad de la Biblia?
Al presentar tantas evidencias en favor de estos escritos inspirados, Dios se propone que aprendamos a confiar en su Palabra antes que en las tradiciones de los hombres. Millones viven en el error por no conocer la Biblia y sus enseñanzas. Jesucristo dijo de ellos:
"Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios." (Mateo 22.29).
Y como hizo con sus discípulos hace casi 2000 años, Jesucristo desea llevarnos hoy de vuelta al conocimiento de la verdad por medio de la Biblia. Si usted toma la decisión de estudiarla diligentemente con disposición de ser enseñado por Dios, él lo hará su discípulo y se gozará en la libertad de los hijos de Dios.
“Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres." (Juan 8.31).
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