La cruz de Jesucristo. Quiero agradecer al coro y la orquesta y los directores Miner y Zork por conducirnos al pie de la cruz donde encontramos nuestra salvación. Hermanos y hermanas en Cristo, ¡Buenos días! Qué privilegio es poder adorar juntos en esta última mañana de Sábado de la 59va sesión de la Conferencia General. Jóvenes, ancianos, mujeres, hombres, niños, todos juntos como la familia de Dios.
Estamos agradecidos por las muchas cosas que Dios ha hecho al guiar a su iglesia en esta semana que pasó. A él damos toda la gloria. La Iglesia Adventista del Séptimo Día, mis hermanos y hermanas, está en un viaje camino al cielo y ya casi estamos en casa. Creo con todo mi corazón que Jesús viene pronto. Lo decimos en cada idioma: ¡Jesus revien bientot! (Francés) ¡Jesús viene pronto! (Español) ¡Brehvee Jayzeus voltarah! (Portugués) ¡Isus prediot skora! (Ruso) ¡Yesu ana-kuja kari-buni sana! (Suajelí) Yesu knee me kgauld o shim-knee-dah! (Koreano) ¡Yesu zhai-lie! (Chino) ¡Yesu jelldee eye-gah! (Hindú) ¡Si Haysus eye ma-lahh-pit nang duma-ting! (Tagalo) ¡Ha ana ahti seriahn! (Árabe) ¡Yahsus kommt bahldt! (Alemán) ...y en tantos otros idiomas del mundo.
Aprecio el maravilloso espíritu y el entusiasmo de nuestra familia mundial en la fe. Y si bien todos estamos orgullosos de nuestras respectivas naciones y culturas, alabo al Señor porque hay una cultura cristiana que nos une a todos más que ninguna otra. En ese espíritu, humildemente les pido sus oraciones para que el mensaje que comparto hoy sea escuchado claramente y para que este mensajero no sea enaltecido. Para ese fin, les pido amablemente que si hay un punto en el sermón con el cual ustedes están de acuerdo, por favor, respondan con un sincero “Amén” y no aplaudan. ¡Amén! (congregación) ¡Hermoso! (Pr. Ted Wilson) Gracias por su ayuda para que el mensaje, y no el mensajero, sea el centro al estudiar juntos de la Palabra de Dios.
Las señales de la venida de Cristo están aumentando en frecuencia y en intensidad cada día. Los eventos destructivos en la naturaleza, la gran confusión de las políticas mundiales, las influyentes y comprometedoras actividades del ecumenismo, la influencia y el aumento dramático del espiritismo, el deterioro de las economías mundiales, la desintegración de los valores sociales y familiares, la falta de fe en la autoridad absoluta de la Santa Palabra de Dios, y en la de los diez mandamientos, el crimen rampante, la decadencia moral, guerras y rumores de guerra, y la lista continúa... Todo señala sin lugar a dudas al clímax de la historia de esta tierra y al retorno del Señor para llevarnos en el viaje final al cielo. ¡Qué gran bendición es saber que aun en medio de la incertidumbre del mundo que nos rodea, podemos descansar con absoluta confianza en la inmutable palabra de Dios!
A lo largo de la historia humana y contra el implacable ataque satánico, Dios ha preservado su Santa Palabra. La Biblia contiene un relato preciso de nuestros orígenes, un registro confiable de nuestra salvación, bellamente expresada en ese hermoso canto; y una gloriosa mirada a nuestra pronta liberación. Como adventistas del séptimo día, aceptamos la Biblia como el fundamento de todas nuestras creencias y vemos en sus páginas nuestra única identidad y misión profética. Con el poder de su verdad, Dios ha establecido en este mundo caótico a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Debemos ser un pueblo peculiar, el pueblo remanente de Dios para exaltar a Cristo, su justicia, el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14 y su pronta segunda venida.
Como cristianos creyentes en la Biblia viviendo en los últimos días de la historia de la tierra, debemos ser lo que el apóstol Pedro llamó “un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9) Como pueblo remanente de Dios identificado en Apocalipsis 12:17 como los que “guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”, tenemos un mensaje único de esperanza y el mandato de proclamar la gracia de Dios al mundo. En el tomo siete de los Testimonios para la Iglesia leemos: “Los adventistas del séptimo día han sido elegidos por Dios como un pueblo peculiar, separados del mundo... Él los ha hecho sus representantes y los ha llamado a ser embajadores de él en su última obra de salvación”. (Testimonios para la Iglesia, Tomo 7, p. 138)
Una de las características que identifica al pueblo de Dios de los últimos días es el hecho de que los miembros de su iglesia aceptan y creen todos los diez mandamientos de Dios incluyendo el cuarto mandamiento que nos llama a recordar el santo día sábado de Dios. La observancia del Sábado no es solamente una señal de que Dios fue el Creador en el principio sino que será la señal del pueblo de Dios en los últimos días en contraste con aquellos que tienen la marca de la bestia la cual representa un intento por santificar un día que Dios no ha separado como santo. El Sábado y su significado se relaciona con cada uno de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14.
El primer ángel, que “tiene el evangelio eterno”, la justicia de Cristo, proclama: “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. Dios es el Creador y debe ser adorado en su día sábado como una señal de nuestra lealtad a su palabra y su poder creador.
El segundo ángel, en el versículo 8, proclama: “Ha caído, ha caído Babilonia, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”. Ella ha cambiado los mandamientos de Dios y ha instituido otro día de adoración que no es el séptimo día sábado que es la única marca verdadera del Dios Creador.
El tercer ángel anuncia, en los versículos 9 al 12, que “si alguno adora a la bestia y a su imagen, él o ella será atormentado o destruido con fuego y azufre. Si adoras a la bestia y a su imagen estás rechazando la única señal que Dios ha proclamado como su prueba de fidelidad: el séptimo día sábado. El tercer ángel cierra su proclamación en el versículo 12 identificando el pueblo de Dios como aquellos que “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. (Apocalipsis 14:12)
Confiamos plenamente en Jesús y en nuestra relación con Él para nuestra salvación. No obtenemos la salvación a través de obras, sino por medio de la gracia de Cristo, la cual proclamamos. La gracia es la promesa del perdón de Dios y la provisión del poder de Dios: justificación y santificación. No puedes separar lo que Cristo hace por ti (justificándote diariamente como si no hubieras pecado) de lo que él hace en ti (santificándote diariamente mientras te rindes a él y permites que el poder del Espíritu Santo cambie tu vida para llegar a ser más y más como Jesús). Este es el evangelio eterno del que habla en el mensaje del primer ángel. Es la justificación por la fe. ¡Por eso los adventistas del séptimo día deberíamos ser las voces más poderosas en proclamar la gracia de Dios! El tema del Gran Conflicto tiene que ver con la gracia de Dios para salvar a los pecadores y mediante su poder, transformarlos en sus hijos e hijas, en fieles testigos que proclamen los mensajes de los tres ángeles con el celo del Espíritu Santo a través de una viva conexión con Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. La sangre expiatoria de Jesucristo en la cruz y su ministerio expiatorio en el santuario celestial tienen sólo un propósito: la salvación de todo pecador arrepentido. Así, por medio de su sacrificio expiatorio y su ministerio sumo sacerdotal podemos acercarnos “con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:16) Esta es la maravillosa, poderosa y redentora gracia que hemos sido llamados a proclamar a un mundo enfermo de pecado.
Además, sólo una comprensión genuina de las profundidades de la gracia de Dios puede eliminar todo terreno para los extremos opuestos de la exageración o autosuficiencia. Ese maravilloso libro, El Camino a Cristo, espero que cada uno de ustedes lo tengan y que lean sus hermosos trece capítulos... ese libro explica que “no tenemos motivo para ensalzarnos. El único fundamento... de nuestra esperanza es la justicia de Cristo imputada a nosotros (justificación) y la que produce su Espíritu obrando en nosotros y por nosotros (santificación)" (El Camino a Cristo, pág 63) Lea las páginas maravillosas que rodean esta cita para una visión clara de la justificación por la fe, (El Camino a Cristo, pág 63)
Ahora, retornemos a Apocalipsis 12:17 y a otra gran marca distintiva del pueblo remanente de Dios. Leemos que tendrán... “el testimonio de Jesucristo”. (Apocalipsis 12:17) Apocalipsis 19:10 nos dice que “el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”. El mismo espíritu que movió a los santos hombres de la antigüedad ha levantado nuevamente, en estos últimos días, una mensajera del Señor. Mis hermanos y hermanas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el Señor nos ha dado uno de los regalos más grandes posibles en los escritos del Espíritu de Profecía. Así como la Biblia no es anticuada ni irrelevante, tampoco lo es el testimonio de la mensajera de Dios del tiempo del fin. Dios usó a Elena G. de White como una humilde sierva para proveer una visión inspirada de las Escrituras, las profecías, la salud, la educación, las relaciones interpersonales, nuestra misión, la familia y muchos otros temas. Leamos el Espíritu de Profecía, sigamos al Espíritu de Profecía, y compartamos el Espíritu de Profecía. Hay tantos libros maravillosos para compartir, incluyendo el libro que Elena de White indicó que deseaba que fuera distribuido más que cualquier otro: El Conflicto de los Siglos. Gracias al Señor por la libertad religiosa que existe en este y en otros países, la cual nos permite compartir la verdad. El Espíritu de Profecía es una de las marcas que identifican al pueblo remanente de Dios de los últimos días, y es tan aplicable hoy como lo fue antes porque nos lo fue dado por el cielo mismo. Como el remanente fiel de Dios, nunca anulemos el efecto de la preciosa luz que nos ha sido dada en los escritos de Elena G. de White.
Cuando usamos esa expresión “iglesia remanente” o “pueblo remanente”, no debemos usarla nunca de una manera exclusivista ni egocéntrica. Hemos de ser el pueblo más humilde en la tierra, reconociendo nuestra total necesidad de nuestro Salvador Jesucristo y alabándole por llamarnos a formar parte de este poderoso movimiento adventista. Este movimiento adventista está conformado por personas humildes y sencillas; no simples, pero sí sencillas. Muchos del pueblo de Dios son educados, disciplinados y experimentados; pero aún hemos de ser un pueblo sencillo. Nuestro Salvador habló con autoridad sorprendente, sin embargo, fue lo suficientemente humilde como para ser atractivo para el peor de los pecadores. Esta iglesia no es sólo otra denominación; es un movimiento único, iniciado en el cielo con una misión evangelística de salvación para el mundo; la cual debe avanzar continuamente en la humildad de Jesús. El mundo necesita escuchar el mensaje de Cristo de un pueblo que sea semejante a Cristo.
Cuando somos transformados por su gracia, predicaremos, enseñaremos y testificaremos el directo mensaje de la Biblia y del Espíritu de Profecía de forma humilde, amorosa y cautivadora. Cuando nosotros, con toda humildad, nos apoyamos por completo en los brazos eternos de nuestro Señor, Él trabajará a través de nosotros con gran poder, para dar el mensaje final de misericordia a un mundo moribundo. Nuestro éxito al acabar esta obra, depende de nuestra sumisión a la Palabra de Dios y a la guía del Espíritu Santo. Ello depende de que nos humillemos ante nuestro Creador y nos neguemos a nosotros mismos para que así Jesús pueda controlarnos y nos ayude a superar nuestro pecado. Depende de si estamos o no dispuestos a pedir humildemente por un reavivamiento y una reforma en nuestras vidas personales, y corporativamente como iglesia, lo que conducirá al derramamiento del Espíritu Santo en la lluvia tardía.
La señora White registra una visión en Testimonios, vol. 8, titulada “¿Qué podría haber sido?”. Ella vio que Dios quería hacer dos grandes cosas en la Sesión de la Conferencia General en 1901: En primer lugar, reorganizar la estructura de la iglesia, lo cual sucedió, brindándonos así gran parte de la estructura que tenemos hoy en día, y en segundo lugar, Dios quería proporcionar una segunda gran provisión: quería proporcionar el derramamiento del Espíritu Santo, lo cual, mis hermanos y hermanas, no sucedió porque había incredulidad en la iglesia, y porque los líderes de Dios y su pueblo no se humillaron ante Él. La iglesia perdió la oportunidad de recibir la lluvia tardía. Esto fue hace ciento nueve años. No hagamos esperar más a Dios para dar inicio a la lluvia tardía, para que Jesús pueda venir. Debemos orar fervientemente por esa experiencia. Hemos estado haciendo eso durante esta sesión y debemos continuar buscando sinceramente la voluntad del Señor en nuestras vidas después de dejar Atlanta. Elena White deja claro que "Un reavivamiento de la verdadera piedad entre nosotros es la mayor y más urgente de todas nuestras necesidades. El buscar esto debe ser nuestro primer trabajo”. (Review and Herald, 22 de marzo de 1887)
Durante las sesiones de trabajo de este congreso de la Asociación General, ustedes han estado suplicando por un reavivamiento y una reforma, los cuales son necesarios; suplicando por el Espíritu Santo y la lluvia tardía. Hermanos y hermanas, ha llegado la hora... ¡El Señor viene pronto! Él quiere usar a su iglesia remanente de la forma más poderosa. El Señor está esperando reproducir en nosotros su propio carácter. Esto puede suceder si nos entregamos a Él cada día. Pablo nos dice en Filipenses 2:5 (¡qué libro es Filipenses!), dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. A medida que nos conectamos con Cristo diariamente y le dejamos trabajar a través de nosotros, seremos usados por el Espíritu Santo para proclamar su gracia y para apresurar la venida del Señor Jesucristo. Recuerden, este es el movimiento Adventista, un pueblo llamado, una iglesia remanente, un pueblo del destino, un pueblo en un viaje hacia el cielo el cual proclama la gracia de Dios. En el libro Palabras de Vida del Gran Maestro, leemos el deseo de Cristo por su pueblo: “Cristo espera con un deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos. Es el privilegio de cada cristiano, no sólo esperar, sino apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan el nombre de Cristo llevaran fruto para su gloria, cuán prontamente se sembraría en todo el mundo la semilla del Evangelio. Rápidamente maduraría la gran cosecha final, y Cristo vendría para recoger el precioso grano" (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 47, 48)
En el Antiguo Testamento, Dios llamó a un pueblo peculiar, con un mensaje y con un destino. Fueron llamados a avanzar en un viaje de fe y, por su confianza en Él, a proclamar la gracia de Dios al mundo. Los hijos de Israel vivieron en Egipto durante 400 años, y terminaron siendo esclavos de los egipcios. Yo crecí en Egipto, hasta cerca de los ocho años de edad. El Cairo fue mi hogar. Sabía muy poco sobre el mundo, excepto sobre el Medio Oriente. Es un lugar maravilloso, lleno de gente maravillosa. Sin embargo, en aquel tiempo antiguo, Israel estaba en cautiverio en Egipto. Usando milagrosamente a Moisés, Aarón y María, Dios liberó a su pueblo para un viaje y para una misión con el mundo. Después de la última, y devastadora décima plaga, los Hijos de Israel salieron en su viaje hacia el sur de Egipto. Éxodo 13:21 dice que "...el Señor iba delante de ellos de día en una columna de nube para liderar el camino, y de noche en una columna de fuego" ¡Qué maravilloso Dios! ¡Él nos guiará de día y de noche! El Señor los condujo por el lado oeste del Mar Rojo al lado del desierto de Egipto. Leemos en el capítulo 14, versículo 2, que Dios los llevó a un lugar para que “acampen frente a Pihairot, entre Migdol y el mar, frente a Baal Zefón, junto al mar”. Mi padre, que pasó casi 15 años en Egipto, cree saber dónde está este lugar, tal como está descrito en el libro Patriarcas y Profetas. Es un lugar donde Dios pudo demostrar su poder contra los egipcios. Algunos estudiosos de la Biblia creen que los hijos de Israel cruzaron el Mar Rojo en un lugar donde había una gran cantidad de juncos que llegaban a la altura de la cintura. ¿Qué valor tendría ello para que Dios demostrara su poder? ¡Absolutamente ninguno! En realidad, los israelitas cruzaron el mar rojo en un lugar sumamente dificultoso. A medida que los israelitas avanzaban hacia el sur, tenían el desierto egipcio al oeste, una montaña frente a ellos, el Mar Rojo al este y Egipto detrás de ellos. El capítulo continúa describiendo cómo el faraón cambió de opinión y reunió sus fuerzas para perseguir a los israelitas con “seiscientos carros elegidos y todos los carros de Egipto”. El versículo 10 dice que cuando los israelitas oyeron que el ejército del Faraón venía, se aterrorizaron. ¿Por qué cuando Dios nos está guiando, nos da miedo? Los israelitas tenían las pruebas de la nube y de la columna de fuego, ¿Por qué no confiar en un poder que los estaba conduciendo? Aprendamos la lección como Iglesia Adventista del Séptimo Día. Los israelitas estaban tan angustiados que se enojaron con Moisés; en el versículo 11 nos dice: "¿Ya que no había sepulcros en Egipto, nos has sacado de allí para que muramos en el desierto?” ¿Por qué actuamos a menudo de la misma forma? Vemos las señales milagrosas de la conducción y misericordia de Dios y luego, cuando algo sale mal, culpamos a Dios. Luego, en el versículo 13, Moisés le dice al pueblo que no tenga miedo: “estad firmes, y ved la salvación del Señor, la cual Él hará con vosotros hoy”.
A menudo nos sentimos tentados a actuar con nuestros propios impulsos, sin permitir que el Señor guíe nuestros pasos. Sin embargo, el Señor nos pide que avancemos bajo su dirección. Así, Moisés dio la poderosa promesa en el versículo 14 que debe ser la que reclamemos del Señor, al enfrentar la culminación de la gran controversia entre Cristo y Satanás: "El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos". (Éxodo 14:14) Hermanos y hermanas, el Señor peleará por nosotros, Él abrirá el camino, Él proveerá la victoria a su iglesia, pero debemos confiar en Él, debemos seguirle, debemos humillarnos delante de Él, debemos obedecerle, y permitir que su liderazgo guíe nuestra senda. Entonces, Dios anunció a los Hijos de Israel, por medio de Moisés, la misma orden que le da a su iglesia remanente de los últimos días. El versículo 15 declara: “Entonces el Señor dijo a Moisés: '¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que avancen'” Cuando Dios dice, AVANCEN, debemos AVANZAR. Sin embargo, los hijos de Israel no podían ver todo el panorama. Habían olvidado cómo Dios los había guiado en el pasado. No olvidemos jamás como Dios ha guiado este movimiento Adventista, en el pasado y cómo él lo llevará a la victoria en el futuro para la gloria de Su Nombre y la reivindicación de su plan de salvación ante el universo entero.
Estamos al final del gran conflicto, y Dios dice "Avancen". Pero, ¿que se esperaba que hicieran los Hijos de Israel? Se sintieron atrapados por el desierto a su derecha, por la montaña delante de ellos, por el Mar Rojo a su izquierda y por el ejército de Egipto que se aproximaba detrás de ellos. Ellos fallaron al no poner su confianza en el poder de Dios. Todo lo que podían ver eran las barreras. No sé qué barreras estás afrontando hoy. No sé qué obstáculos crees que la iglesia está enfrentando hoy. Cualesquiera que sean, Dios tiene una salida, para cada uno de nosotros personalmente y para la iglesia a medida que proclamamos la gracia de Dios. ¿Qué barreras están ustedes enfrentando este Sábado? ¿Estás enfrentando montañas de duda secular en la Biblia? ¿Un mar de interpretación liberal de la Palabra de Dios? ¿Ejércitos de confusión espiritual? Dios dice que somos una nación santa y un pueblo peculiar, “Avancen” ¿Estas enfrentando montañas de dificultad financiera? ¿Un mar de conflictos personales familiares? ¿Fuerzas negativas de cambio social? El Señor dice “Avancen”, ustedes son mi pueblo escogido. ¿Estás rodeado por montañas de mala comunicación? ¿Un mar de confusión e inquietud en el hogar, en el trabajo, en la iglesia, en la sociedad? ¿Fuerzas de conflicto emocional y de desconfianza? Dios dice, “Avancen” sin importar las circunstancias. Dios tiene un camino para avanzar.
La inspiración en el libro Patriarcas y Profetas nos dice: "Dios, en su providencia, mandó a los hebreos que se detuvieran frente a la montaña junto al mar, a fin de manifestar su poder al liberarlos y humillar el orgullo de sus opresores. Hubiera podido salvarlos de cualquier otra forma, pero escogió este procedimiento para poner a prueba su fe y fortalecer su confianza en Él" (PP 298) ¡Entonces Dios obró uno de sus poderosos milagros tal como él lo hará hoy! Los versículos 19 y 20 de Éxodo 14 dicen que la nube protectora de Dios se trasladó de adelante de los israelitas a detrás de ellos para protegerlos del ejército egipcio. Para los israelitas la nube era una inundación luminosa de luz y para los egipcios era un muro de oscuridad. El versículo 21 dice que Moisés alzó su mano sobre el Mar Rojo y Dios creó entonces el gran camino por el Mar Rojo. La nube mantuvo atrás a los egipcios, mientras que los israelitas avanzaban, en la fe, a través del Mar Rojo. ¿Pueden imaginarse la emoción de más de un millón de personas caminando a través del mar por un camino seco? ¿Pueden imaginar la emoción de los niños al ver a los peces nadando como en un acuario? Nuevamente, en Patriarcas y Profetas, la pluma de la inspiración describe el escenario en poderoso lenguaje: "En esto se enseña una gran lección para todos los tiempos. A menudo la vida cristiana está acosada de peligros, y se hace difícil cumplir el deber. La imaginación concibe la ruina inminente delante, y la esclavitud o la muerte detrás. No obstante, la voz de Dios dice claramente. "Avancen". Debemos obedecer este mandato aunque nuestros ojos no puedan penetrar las tinieblas, y aunque sintamos las olas frías a nuestros pies. Los obstáculos que impiden nuestro progreso no desaparecerán jamás ante un espíritu que se detiene y duda". (Patriarcas y Profetas, pág 298) Entonces, mis hermanos y hermanas, busquen al Dios Todopoderoso, quien les puede llevar a través de cualquier cosa que enfrenten en el futuro. Nunca pierdan su plena confianza y seguridad en Él. Siempre obedezcan su mandato que les dice “Avancen”. Después que los israelitas hubieron completado su tarea dirigida por el cielo de caminar a través del Mar Rojo, se les permitió a los egipcios perseguirlos. Todo sucedió conforme al plan de Dios. Él tiene un plan para tu vida y para esta iglesia. Nunca dudes del destino de este poderoso movimiento Adventista, está en las manos de Dios.
Dios nos ha dado la instrucción profética de conocer la culminación de la gran controversia: ¡Dios será el vencedor! Los versículos 23 al 30 describen el increíble panorama del ejército egipcio, persiguiendo a los israelitas sólo para que el Señor quitase milagrosamente las ruedas de sus carros y luego hiciera que el majestuoso Mar Rojo devorase a todo el ejército para una completa victoria. ¿Pueden ver lo que sucede al “estar firmes, y vemos la salvación del Señor”? El versículo 31 registra que "Israel vio este grandioso prodigio que el Señor ejecutó contra los egipcios. Y el pueblo temió al Señor, y creyeron al Señor y a Moisés su siervo” (Éxodo 14:31) El capítulo 15 de Éxodo registra el gran cántico de victoria entonado por Moisés y los Hijos de Israel: "Cantaré al Señor, porque ha triunfado grandemente, echando en el mar al caballo y a su jinete. El Señor es mi fortaleza y mi canción, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, a él engrandeceré; Dios es mi padre, a él ensalzaré". (Éxodo 15:1, 2) Mis hermanos y hermanas del movimiento Adventista, estamos en un viaje grandioso. Busca solo a Dios para tu liberación. La mensajera del Señor declara: “El sendero por el cual Dios dirige nuestros pasos puede pasar por el desierto o por el mar, pero es un sendero seguro". (PP, 295) Por supuesto, puedes estar seguro de que cualquiera que sea el sendero al que Dios te llame, Satanás te tentará a que vayas por otro camino. Toda vez que Dios dice “Avancen”, el diablo quiere que demos un paso hacia atrás. Pero mis amigos, ahora que estamos al borde de nuestro hogar eterno, el mismo Dios que ordenó a los israelitas seguir hacia la tierra prometida y no atrás hacia Egipto, nos llama hoy a avanzar y no retroceder. ¡Avancen, no retrocedan!
No cedan ante la idea errónea, que ha ganado apoyo aún en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, de permitir métodos de adoración o de alcance evangelístico, simplemente porque son novedosos o "están de moda". Debemos estar atentos para probar todas las cosas conforme a la autoridad suprema de la Palabra de Dios y al consejo con el que hemos sido bendecidos en los escritos de Elena G. de White. No nos acerquemos a movimientos o a mega iglesias enfocados por fuera de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que prometen éxito espiritual basado en una teología errónea. Manténgase alejados de las disciplinas espirituales no bíblicas o de métodos de formación espiritual que tienen sus raíces en el misticismo, como la oración contemplativa, la oración centrada y el emergente movimiento de iglesia que los promueve. Busquen dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a pastores humildes, evangelistas, estudiosos de la Biblia, líderes y directores departamentales que puedan proporcionarles métodos de evangelización y programas que se basen en sólidos principios bíblicos y en el tema de “La Gran Controversia”. ¡Avancen, no retrocedan! Usen en los servicios de la iglesia estilos de adoración y música que estén centrados en Cristo y basados en la Biblia. Si bien comprendemos que en la iglesia, los servicios de adoración y las culturas varían a lo largo de todo el mundo, y respetamos eso, no retrocedamos a prácticas paganas confusas, donde la música y la adoración se centran tanto en la emoción y en la experiencia que se pierde el enfoque central en la Palabra de Dios. Todo culto, por simple o complejo, debe hacer una cosa y sólo una cosa: exaltar a Cristo y dejar el yo. [Los hermanos aplauden efusivamente en señal de aprobación] (Aprecio vuestro entusiasmo, pero recuerden, por favor digan Amén). Los métodos de adoración que exaltan la actuación personal y al yo han de sustituirse por una simple y dulce reflexión acerca de un enfoque bíblico centrado en Cristo. No es posible definirlo con absoluta precisión, pero cuando lean las Escrituras, cuando lean acerca de la santidad de la presencia de Dios, el Espíritu Santo les ayudará a saber qué está bien y qué está mal. ¡Avancen, no retrocedan! Permanezcan de parte de la verdad aunque se desplomen los cielos.
No cedan ante una teología fanática o flexible, que arranca la Palabra de Dios de los pilares de la verdad bíblica y de las creencias distintivas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. No se dejen llevar por cada pequeño capricho de la “nueva” teología o por complicados cálculos de tiempo que pretenden explicar cuidadosamente conceptos oscuros o inusuales que poco tienen que ver con nuestra teología en general y con nuestra misión. Las históricas creencias Bíblicas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día no serán removidas. El fundamento bíblico se mantendrá seguro hasta el final de los tiempos. Escuchen lo que se nos dice en Mensajes Selectos, Tomo 1, página 242 [en español]: "¿Qué influencia es la que induciría a los hombres en esta etapa de nuestra historia para proceder en una forma solapada y poderosa para derribar el fundamento de nuestra fe: el fundamento que fue colocado en el principio de nuestra obra mediante estudio de la Palabra acompañado de oración y mediante revelación?... [Continúo citando]. Somos el pueblo que guarda los mandamientos de Dios. [...] Toda suerte de herejías han sido presentadas para dominarnos, para nublar nuestras mentes acerca de la enseñanza de la Palabra: especialmente acerca de la ministración de Cristo en el santuario celestial y el mensaje del cielo para estos últimos días, como es dado por los ángeles del capítulo 14 del Apocalipsis. Mensajes [y todavía estoy citando]... Mensajes de toda especie han sido presentados a los Adventistas del Séptimo Día para ocupar el lugar de la verdad que, punto por punto, ha sido descubierta mediante estudio con oración, y testificada mediante el poder del Señor que obra milagros. Pero los hitos que nos han hecho lo que somos, han de ser preservados y serán preservados, como Dios lo ha manifestado mediante su Palabra y el testimonio de su Espíritu. Él nos insta a aferrarnos firmemente, con el vigor de la fe, a los principios fundamentales que están basados sobre una autoridad incuestionable", y aquí termino. (Mensajes Selectos, 242, 243) ¡Avancen, no retrocedan!
Permanezcan firmes al leer y entender la Palabra de Dios al pie de la letra. Por supuesto, siempre debemos reconocer con humildad que somos seres finitos, criaturas caídas observando las obras de un Dios infinito y omnipotente. Hay cosas en los dos grandes libros de Dios, la naturaleza y las Escrituras, que no acabamos de comprender. De hecho, se nos dice que el sacrificio de Jesús será “la ciencia y el canto de los redimidos durante las interminables edades de la eternidad”. Pero lo que el Señor en su misericordia nos ha dado en un lenguaje claro para que lo aceptemos como un hecho, solamente porque el Señor así lo dice, no debe ser envuelto en el escepticismo. No retrocedan a malinterpretar los primeros once capítulos del Génesis, u otras partes de la Escritura, como si fueran alegóricas o meramente simbólicas. Como lo hemos afirmado vez tras vez durante esta semana, en forma abrumadora y determinante, la Iglesia Adventista del Séptimo Día enseña y cree en el relato bíblico de la creación, cree que tuvo lugar recientemente, durante seis días literales, consecutivos, de 24 horas cada uno. La Iglesia Adventista del Séptimo Día nunca va a cambiar su postura o su creencia con respecto a esta fundamental doctrina. Si Dios no creó este mundo en seis días literales y luego bendijo el día Sábado, ¿por qué le adoramos hoy en este séptimo día Sábado, como Adventistas del Séptimo Día? El no comprender o el malinterpretar esta doctrina, es negar la Palabra de Dios y rechazar el verdadero propósito del movimiento Adventista del Séptimo Día como la iglesia remanente de Dios, llamada a proclamar los mensajes de los tres ángeles, con el poder del Espíritu Santo. No retrocedamos a la evolución teísta o atea, avancemos a la comprensión profética de que la lealtad a Dios, el Creador y Redentor, se verá en la observancia del séptimo día, Sábado, como característica distintiva del pueblo de Dios durante el mismo final de los tiempos. Miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, mantengan a sus líderes, pastores, iglesias locales, educadores, instituciones y organizaciones administrativas, en la responsabilidad de conservar los más altos estándares de creencia basados en una comprensión de la Escritura al pie de la letra. Utilicen los maravillosos recursos producidos en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. tales como el nuevo libro del Instituto de Investigación Bíblica sobre hermenéutica que nos ayuda a saber la forma correcta de interpretar las Escrituras. Nuevamente leemos en Mensajes Selectos, Tomo 1, página 200 [en español]: "Debemos ser cuidadosos, no sea que interpretemos mal las Escrituras. Las claras enseñanzas de la Palabra de Dios no han de ser tan espiritualizadas que se pierda de vista la realidad. No se fuerce el sentido de las declaraciones de la Biblia en un esfuerzo por presentar algo raro a fin de agradar la fantasía. Entended las Escrituras tales como son.
Alabo al Señor porque Nancy y yo fuimos criados por padres devotos. Nunca escuchamos en ninguno de nuestros hogares ni una sola palabra despectiva o negativa acerca de la Biblia o el Espíritu de Profecía. Los dos fuimos educados para temer al Señor y reverenciar Su Palabra. Hace pocas semanas perdí mi preciosa Biblia, marcada y subrayada, mientras viajaba. Fue como perder un amigo. Todavía lamento la pérdida. Si bien atesoré esa Biblia, y estoy muy triste de no tenerla conmigo hoy, quiero decirles hermanos y hermanas que aunque he perdido esa Biblia física, alabo al Señor porque no he perdido la Palabra de Dios. ¡Ustedes no han perdido la Palabra de Dios! La tienen en sus manos, ya sea en forma impresa o en sus iPhone, iPad, u otro dispositivo electrónico. Nunca debemos dar por sentada la libertad que tenemos para leer y estudiar la Palabra de Dios. Elena G. White habló conmovedoramente acerca de la Biblia, en 1909, en su última aparición pública en una reunión de la Conferencia General. Después de hablar, salió de la plataforma pero luego regresó, y tomó una gran Biblia, y con manos temblorosas la levantó ante la congregación y dijo: "Hermanos y hermanas: os recomiendo este libro”. Hoy en día, mis hermanos y hermanas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, debemos mantenernos firmes en el fundamento de la Escritura. Como “el pueblo del libro” de Dios, leamos la Biblia, vivamos la Biblia, enseñemos la Biblia y prediquemos la Biblia con todo el poder de lo alto. ¡Avancen, no retrocedan! Dejen que la Escritura sea su propio intérprete. Nuestra iglesia ha sostenido durante largo tiempo el método histórico-bíblico o gramático-histórico para entender las Escrituras, permitiendo que la Biblia se interprete a sí misma, renglón tras renglón, precepto tras precepto. Sin embargo, uno de los ataques más siniestros contra la Biblia, de parte de aquellos que creen en el método histórico crítico, está sobre nosotros. Este enfoque no bíblico “altamente crítico” es un mortal enemigo de nuestra teología y nuestra misión. Pone al erudito o individuo por encima del claro enfoque de las Escrituras y le da un permiso indebido para decidir lo que él o ella perciban como la verdad basada en recursos y la educación de la crítica. Manténgase alejado de este tipo de enfoque, ya que lleva a la gente a desconfiar de Dios y de Su Palabra. En Mensajes Selectos, Tomo 1, página 20 [en español] leemos: "Cuando los hombres, con su juicio limitado, encuentran que es necesario examinar versículos para definir lo que es inspirado y lo que no es, se han adelantado a Jesús para mostrarle un camino mejor que aquél en que nos ha conducido… no se ocupe ninguna mente ni mano en criticar la Biblia… aferraos a vuestra Biblia, [y resalto esto] tal como la leéis, y detened vuestra crítica en cuanto a su validez, obedeced la Palabra, y ninguno de vosotros se perderá". (Mensajes Selectos, T1, pág. 20) ¡Avancen, no retrocedan!
Acepten el Espíritu de Profecía como uno de los más grandes regalos dados a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, no sólo para el pasado, sino aún más importante, para el futuro. Aunque que la Biblia es de suma importancia, a nuestro juicio, como la máxima autoridad y árbitro final de la verdad, el Espíritu de la Profecía proporciona consejo claro e inspirado, para ayudarnos al aplicar la verdad bíblica. Es una guía enviada del cielo para instruir a la iglesia en cuanto a la forma de llevar a cabo su misión. Es un expositor teológico confiable de las Escrituras. El Espíritu de Profecía debe ser leído, creído, aplicado y promovido. No debe ser usado como un “garrote” para golpear a la gente en la cabeza, sino que debe ser considerado y empleado como una maravillosa bendición para dirigir la iglesia de Dios en los últimos días de la historia de esta tierra. Permítanme repetir una convicción mía, una convicción personal: no hay nada anticuado o arcaico en el Espíritu de Profecía; es para hoy y hasta que Cristo vuelva. Miembros de la Iglesia Remanente de Dios, el Señor nos está diciendo a nosotros, que hemos llegado al final de los tiempos: “¡Avancen!”. "Avancen" en exaltar a Cristo y su justicia; proclamando la gracia de Dios; "Avancen" en presentar el mensaje de los tres ángeles; "Avancen" en suplicar por un reavivamiento y una reforma; "Avancen" en seguir la Biblia al pie de la letra, tal como está escrita; "Avancen" leyendo y apropiándose del consejo del Espíritu de Profecía; "Avancen" en proclamar al mundo las buenas nuevas de salvación y la inminente segunda venida de Jesucristo.
La gracia de Dios está guiando a las personas en todo el mundo, a que “Avancen”. Debemos levantar continuamente la bandera de la evangelización pública en todo momento, así como la de nuestro testimonio personal. La proclamación de la gracia de Dios y del mensaje de los tres ángeles está cambiando personas en todas partes. El Espíritu Santo está trabajando en los corazones de aquellos que escuchan este precioso mensaje del Advenimiento a través de las palabras y del testimonio evangelizador que ustedes transmiten... Vuestra proclamación de la gracia de Dios. Necesitamos integrar la evangelización en todos los aspectos de la vida, como se hecho en muchos lugares del mundo, incluyendo a la gran División Sudamericana, donde el “evangelismo integrado” es simplemente un estilo de vida. Un ejemplo de ello proviene de la División Euro-Asiática. Hace unos años, Vasili era un oficial de policía en Moldavia. Se convenció de la verdad de la Biblia y del precioso mensaje adventista y quiso ser bautizado como Adventista del Séptimo Día. Cuando le dijo a su familia sobre nueva fe, su padre y su madre dijeron que no lo reconocerían más como hijo, su hermano dijo que ya no lo consideraría como un hermano, su esposa, Galina, dijo que se divorciaría de él, y su comandante de policía le dijo que nunca le daría los sábados libres. Vasili agonizaba orando a Dios para que Él diera una respuesta directa a su oración al simplemente abrir su Biblia en un texto cualquiera. Ahora, nosotros no recomendamos esa clase de método, pero él lo hizo así. ¿Qué debía hacer? Abrió la Biblia y por la gracia de Dios, sus ojos captaron las palabras de Mateo 10:35-38, donde Jesús explica cómo la familia puede llegar a ser nuestro enemigo y dice que si amas a tu padre o a tu madre más que a Cristo, no eres digno de Cristo. Vasili se sintió impulsado a obedecer el mandato de Jesús de tomar su cruz y seguirlo. Vasili agradeció a Dios. Tomó su decisión. Fue a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y allí fue bautizado. Cuando le dijo a su esposa que había sido bautizado, ella dijo que ya tenía listos los papeles del divorcio. Vasili no se puso nervioso ni se enojó, sino que le dijo a Galina que la amaba. Creyendo que apoyarían sus objeciones, Galina acompaño a Vasili a darle a sus padres la noticia de su bautismo. Pero para su sorpresa, los padres y el hermano de Vasili aceptaron su decisión sin objeciones. Enseguida, Vasili fue a la oficina de su comandante de policía con su carta de renuncia, explicando que había sido bautizado. El oficial dijo “¿Qué es eso? Retíralo y tomate una semana para pensar las cosas.” Bien, Vasili sabía que su respuesta no cambiaría, pero de cualquier manera se tomó la semana libre. Después de una semana, Vasili volvió y de nuevo ofreció su renuncia. En vez de aceptarla, el oficial al mando ascendió a Vasili para que no tuviera problemas los sábados. Para ese tiempo, la esposa de Vasili, Galina, tuvo un serio problema en su trabajo, donde ella era la cajera. El total para el día no
cuadraba y la empresa dijo que ella debía reponer el dinero. En su desesperación ella le pidió a Vasili que orara por ella y él la invitó a orar con él acerca del problema. Al día siguiente, Galina encontró el error de contabilidad por la cantidad exacta de dinero. Vasili la invitó a entregar su corazón a Dios por haber respondido su oración, pero en ese momento ella se negó. Posteriormente, la madre de Galina desarrolló cáncer, y Vasili y Galina la visitaron y oraron por ella. ¡A través de la intervención de Dios, su madre fue curada! El corazón de Galina se enterneció y fue directamente a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, donde fue bautizada. Estoy muy feliz de informarles hoy que Vasili Garascuic es ahora el tesorero de la Unión Moldava y por la gracia de Dios, Vasili y Galina están presentes con nosotros hoy. Allí donde están, ¿podrían ponerse de pie? Vasili y Galina representan miles de experiencias de conversión por el poder del Espíritu Santo. Este auditorio está lleno de esas experiencias. ¡Alabemos a Dios por el poder salvador de su gracia! Mis hermanos y hermanas aquí en el "Georgia Dome" y en todo el mundo, a través del poder del Espíritu Santo proclamen la gracia de Dios y el mensaje de los tres ángeles. Somos una iglesia bellamente diversa, pero unidos en Cristo y en este precioso mensaje bíblico. Somos una familia internacional de todos los rincones del mundo proclamando la gracia de Dios a medida que "Avanzamos", unidos por el Espíritu Santo y por nuestras creencias fundamentales en la Biblia.
¡Qué precioso mensaje para que este movimiento Adventista de los últimos días lleve al mundo! La proclamación del mensaje del primero, segundo y tercer ángel para llamar a las personas de vuelta a la adoración verdadera y bíblica de Dios. ¡Qué Creador! ¡Qué Redentor! ¡Qué Sumo Sacerdote! ¡Qué Abogado! ¡Qué Amigo! ¡Qué Dios! ¡Jesús viene pronto! Pronto veremos en el cielo, en el oriente, una pequeña y oscura nube, del tamaño de la mitad del puño de la mano. Se hará más grande y más grande; y más, y más brillante. Todo el cielo se derramará para este punto culminante de la historia de la tierra. Todo el mundo le verá al mismo tiempo, por un milagro celestial. Y allí, sentado, en el medio, de millones de ángeles, estará Aquel a quien hemos estado esperando... no el humilde y quebrantado Cordero, no el ministrador Sumo Sacerdote, sino el Rey de Reyes y Señor de Señores, ¡Jesucristo nuestro Redentor! Miraremos hacia arriba y diremos: “Este es el Dios al que hemos esperado”. Y Cristo mirará hacia abajo y dirá, “Bien hecho siervos buenos y fieles, entren en el gozo de su Señor”. ¡Y nos elevaremos para recibir al Señor en el aire, para ir a nuestro hogar y estar con Él para siempre! ¡El final del hermoso viaje Adventista!
Mis hermanos y hermanas, aquí en el "Dome", mirando en las iglesias, donde sea que puedan estar. Si el maravilloso plan de salvación del Señor, su maravilloso amor por nosotros, su gracia triunfante, ha tocado tu corazón y quieres renovar tu compromiso con Él, y con la misión Adventista del Séptimo Día, para proclamar su gracia cuando llegues a casa; quieres pedir por un reavivamiento y una reforma en tu vida y en la iglesia, quieres la presencia del Espíritu Santo y la lluvia tardía a medida que proclamas la gracia de Dios, quieres anunciar el mensaje de los tres ángeles a los demás, y quieres colocar tu vida y tu testimonio personal en las manos de nuestro Omnipotente Redentor, Sumo Sacerdote y Rey Venidero, para hacer frente al juicio por medio de su sangre, sus méritos, su misericordia y su gracia, si deseas pedir humildemente al Señor que tome el control de tu vida y que te ayude a proclamar la gracia de Dios en estos últimos días de la historia de esta Tierra, ¿te pondrías silenciosamente de pie, justo ahora? [La congregación unanimemente se coloca en pie] Te invito a aceptar la maravillosa gracia de Cristo en tu vida, a renovar tu compromiso con Él, y con este magnífico movimiento Adventista, a proclamar la gracia de Dios, y pedirle al Señor que ayude a esta iglesia a “Avanzar”.
Ahora, Señor, venimos a ti, pidiéndote que selles nuestro compromiso. Que nos ayudes a mirar sólo a Jesús para nuestra salvación. Te pedimos que nos ayudes a exaltar a Cristo en todo lo que hacemos. Señor, pedimos tu bendición sobre nosotros, y que pueda caer la lluvia tardía sobre cada uno de nosotros al someternos a ti. Y ahora, que los Diez Mandamientos estén sobre ti para protegerte; que las bienaventuranzas estén dentro de ti para ennoblecerte; que la regla de oro esté a tu lado para guiarte; que los tres ángeles vayan adelante de ti para enfocarte; que el Espíritu de Profecía esté detrás de ti para iluminarte; que la justicia de Cristo te envuelva para protegerte; que el Espíritu Santo esté en ti para llenarte de poder; y debajo de ti puedan siempre estar los brazos eternos. En el nombre de Jesús lo pedimos, Amén.
Título en inglés: Go forward
Atlanta, Geogia. 3 de julio de 2010.
Video original por www.hopetv.org/media-library/
Subtitulado por www.reavivamiento.com
El énfasis en el texto es nuestro.
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